Blog de la Familia

La Gratitud en el Colegio

“Los padres deben plantearse a qué colegio llevan a sus hijos, asegurarse de que comparten las mismas ideas, y luego ir trabajando en paralelo, acompañando a sus hijos en el aprendizaje pero con cierto respeto al proceso que siguen en la escuela para educar en la misma dirección y no dar al niño mensajes diferentes» (Domenech).

“Amo mi colegio porque es mi segundo hogar” (Liceo Casablanca).

“Los padres deberán participar en la escuela, en las actividades, mantener un contacto positivo con los profesionales del centro, hablar bien de ellos delante del niño, hacer un seguimiento de sus actividades y de las notas, hablar mensualmente con los profesores, etc…Tanto los padres, como los maestros y el centro educativo deben estar en una comunicación constante y fluida para el bien de los niños y para su desarrollo académico adecuado” (José Roldan).

“Como maestros y padres, tenemos que poner el Amor en el centro de nuestras vidas y también en el ámbito educativo, es decir, en las aulas. Por tanto, es requisito indispensable que un maestro ame lo que hace y que sea ese amor, cariño y ternura lo que envuelva a todo lo demás” (Francisco López Aguilera).

 “No basta amar a los niños, es preciso que ellos se den cuenta que son amados”(San Juan Bosco).

“Los padres y los profesores deben llegar a ser amigos de sus propios hijos y de sus propios alumnos, abatiendo toda barrera y eliminando toda forma de distanciamiento”, (San Josemaría Escrivá).

 

Forman un buen colegio las personas que se expresan con gratitud en sus propias relaciones humanas cuando educan y cuando son educadas: los padres que agradecen a los profesores y al ambiente del colegio donde estudian sus hijos, los hijos que agradecen a sus padres y al colegio; ellos desde muy niños, consideran, con santo orgullo, que el colegio es suyo, “¡es mi colegio!” lo dicen felices.

También los profesores están agradecidos porque los padres les confían a sus hijos y el colegio les facilita los medios para que puedan cumplir con su papel de educadores.

 

Ambiente alegre

El buen humor y la alegría, que forma parte de la gratitud, reflejan el ambiente de un buen colegio donde todos están unidos con un objetivo común: la grata tarea de educar.

Toda educación exige disciplina y ésta es acordada entre los padres y maestros para poder formar,sin contratiempos ni demoras,y con orden,a los educandos.

Esta sinergia de padres profesores y alumnos se teje con la gratitud. Sentirse agradecidos es sinónimo de sentirse elegidos. ¡Qué buenos padres!, ¡Qué buenos profesores!, ¡qué buenos alumnos!, ¡Qué buen colegio!

 

El afecto y la estima entre todos

¿Esto es posible?, ¡por supuesto!. Es una obra de las personas agradecidas que saben reconocer lo bueno que tienen los demás. Implica muchas renuncias, saber ceder, una gran capacidad de comprensión, perdonar y entender que los seres humanos,si queremos educar bien, tenemos que estar unidos.

La unidad no se debe quedar en los discursos, tampoco en “arreglos” o diplomacias, mucho menos en conductas falsas donde reina habitualmente la hipocresía.

Es imprescindible el afecto y la estima entre las personas que tienen la tarea de educar. El alumno debe percibir la unidad en su casa y en el colegio, también entre su casa y el colegio. Allí está la garantía para una educación exitosa.

 

Cuando las personas no funcionan bien

La ausencia de todo esto, (que es quizá lo que más se ve),no le quita ni un ápice de valor al planteamiento correcto. En educación no se puede bajar la valla y admitir la mediocridad, si esto ocurre se podría aplicar perfectamente el refrán que dice: “mal de muchos, consuelo de tontos”

Las situaciones difíciles que claman al cielo no deben eliminar las metas altas a las que se debe llegar con el buen funcionamiento de las familias, el colegio y los alumnos.

Al contrario, el funcionamiento correcto de los que están unidos ayuda, de una manera eficiente, a los que se encuentran en una situación difícil y complicada.

Los problemas y las situaciones duras no deberían generar envidias y resentimientos. Tampoco se puede cerrar los ojos a la realidad, hay que saber afrontar cada situación y colaborar todos con la solución adecuada, sin perjudicar a los demás.

La inclusión de un niño o de una familia con problemas no funciona de un modo automático. Existen siempre razones de conveniencia para encontrar la solución que parezca más oportuna para todos. No se pueden establecer reglas fijas. A cada niño hay que situarlo bien, en el lugar que le corresponde. La educación debe tener soluciones para todos los casos. Cada niño se educa y se forma de un modo distinto. Esto lo deben saber bien sus padres y educadores.

 

P. Manuel Tamayo Pinto-Bazurco

Capellán del Colegio Algarrobos

Extraído del Blog Cum Fiducia

Publicado el 24 de febrero de 2019

2 Comments

  1. Film Base

    La gratitud es coherente entre seres humanos agradecidos, ya que somos comunitarios,necesitamos de la ayuda mutua de los otros, para hacer el trabajo en equipo,y modificar asi el paisaje,en bien de todos.Dar gracias por todo, primero a Dios, que nos creo,y nos puso en este paraiso.

  2. Trent

    Hagamosles entender que tanto nosotros como ellos, debemos dar mas de lo que indican los formalismos de la escuela y eso merece gratitud. Fomentemos la cooperacion entre los companeros e impulsemoslos a reconocerla periodicamente ante el grupo; por ejemplo: “Manuel me presto su lapiz”, “Georgina me explico la tarea”.
    Interpult Studio

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